Hanaq Pacha, es uno de los temas musicales andinos más famosos en la Semana Santa de Cusco; fue escrito y compuesto por el Padre Juan Pérez Bocanegra como una de las más celebres expresiones del denominado barroco andino del siglo XVII.

El Padre Javier Campos y Fernández de Sevilla es el autor del texto publicado en la Revista “Nueva Etapa” de San Lorenzo del Escorial, España.

Entendidos en la musicología andina, no descartan que el padre Bocanegra haya tomado párrafos musicales o fragmentos de las antiguas composiciones inkas que perduraron hasta el siglo XVII.

Un reciente comentario del padre Javier Campos aparecido en España hace alusión a este tema que fue analizado en el marco del IV Festival del Barroco Latinoamericano, celebrado en Cusco en septiembre de 2017.

Dice el: En dicha ocasión participaron los profesores, maestros, orquestas, coros, solistas-, entre ellos especialmente Elisa Freixo (Brasil) y Cristina García Benegas (Uruguay), que en los órganos de Andahuaylillas presencializaron al P. Antonio Soler en una tarde imborrable en el recuerdo.

Andahuaylillas es una pequeña ciudad situada en la provincia de Quispicanchi, departamento de Cuzco, que todavía conserva vestigios de su noble pasado colonial en el trazado urbano y algunas casonas. Se encuentra enclavada al sureste del Perú en plena cordillera andina -a 3100 m. de altitud y 36 kms. de Cusco, y su situación y enclave depara muchas sorpresas por la belleza del paisaje.

Según el programa del festival el día 27 de septiembre estaba la clase maestra de arpa de Mtro. Ramiro Albino por la mañana en la Casa de San Bernardo, edificio de viejas resonancias culturales y académicas de la colonia; no había conferencias. Por la tarde nos trasladamos a la localidad de Huaro, solar antiguo donde residían chamanes incas.

El templo de San Juan Bautista queda enmarcado y protegido por las laderas de los Andes imponentes, sin vegetación, secos, con profundas hendiduras por donde corre el agua de lluvia. La tarde es gris y fría, apenas cruza gente por la calle y el despejado atrio da empaque al templo y a su bella torre-espadaña.

Por Mario Carrión.